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Las Misiones de Génesis a Apocalipsis, parte 1.

El Proto-evangelio

El árbol de la vida y el árbol del conocimiento

… y le dio este mandato: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol de conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás».

Génesis 2:16, 17

click Adán fue invitado a una relación de amor a Dios, un amor que sería demostrado por la obediencia opcional, totalmente voluntaria, de un solo mandamiento. Sin ese mandamiento, el amor de Adán hubiera sido un amor obligado, lo que, al final, no hubiera sido amor; es más, podríamos decir que era la prueba de que podían elegir, de su libertad. Este mandamiento se extendió a Eva, la mujer de Adán, quien fue incluída en en esta perfecta comunión que tenía la humanidad con Dios.

Adán y Eva fueron creados para someter a la tierra y tener dominio sobre las otras creaturas, y se les dieron todas las plantas como alimento (Gn 1:28-30). La prueba del árbol del conocimiento del bien y el mal era justa, pues alguien con dominio debe poder dominarse a sí mismo; y era equitativa, pues tenían libertad y todas las demás plantas a su disposición para comer; tenían provisión suficiente y ni siquiera necesitaban del fruto prohibido.

go to link La consecuencia de la desobediencia era contundente, sin embargo, desconocida, al menos en la práctica, para Adán y Eva: la muerte. El texto hebreo dice algo así como «muriendo morirás», una amenaza terrorífica aún para el inocente Adán. La desobediencia implicaba perder el privilegio de la inmortalidad, probablemente al ser privado del árbol de la vida; también significaba la muerte espiritual, entendida por muchos como la separación entre Dios y el ser humano por el pecado de este último. Este binomio «causa – efecto» aún nos rige: «El alma que pecare, ésa morirá…» (Ezequiel 18:4)

Adán, Eva, la serpiente, el árbol y el fruto

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió.

Génesis 3:6

Dios no es el autor del pecado. Ya vimos que la prueba de obediencia era justa, necesaria y equitativa; y Dios no tienta a nadie (Santiago 1:13). Satanás, en forma de serpiente, engatusó con su astucia a la mujer apelando a su mente (2 Corintios 11:3), cuestionando capciosamente la Palabra de Dios (Génesis 3:1), negando la Palabra de Dios y sustituyendola con sus propias mentiras (v. 4). Entonces Eva se enganchó con la tentación, y actuaron en ella los deseos del cuerpo («era bueno para comer»), la codicia de los ojos («tenía buen aspecto») y la arrogancia de la vida («deseable para adquirir sabiduría»; ver 1 Jn 2:15, 16). Después le dio a su esposo, culminando la tragedia que cambiaría el destino de la humanidad.

go site watch Inmediatamente se les abrieron los ojos, se dieron cuenta de sus desnudez y se vistieron con hojas de higuera, como tratando de cubrir su falta. Decidieron esconderse de Dios, pues la culpa, el temor y la vergüenza rompieron la comunión que tenían con Él (Génesis 3:7, 8). Dios llamó al hombre preguntando «¿Dónde estás?», no porque no supiera en dónde estaba espacialmente, sino probablemente por dos razones principales. La primera, que la comunión que Dios tenía con Adán era tan cercana que, ahora que estaba rota, Adán se había extraviado del corazón de Dios. Dios lo sentía «lejos». La segunda, que la pregunta en sí demostraba la intención de un Dios amoroso de buscar a su hijo perdido (véase Lucas 15). Dios inició la reconciliación con Adán y Eva, y, por consiguiente, con toda la humanidad.

Las consecuencias del pecado

Al hombre le dijo: «Por cuanto le hiciste caso a tu mujer, y comiste del árbol del que te prohibí comer, ¡maldita será la tierra por tu culpa…!»

Génesis 3:17a

Podemos leer las consecuencias de la desobediencia de Adán y Eva en Génesis 3:14-24, pero en este pasaje hay algo esperanzador, que llena de luz el panorama sombrío frente a Adán y Eva. Dios le hace una revelación al ser humano. La consecuencia del pecado es la muerte, la cual no fue inmediata, ni tampoco irremediable. Si así hubiera sido la voluntad de Dios, ninguna revelación, palabra, imagen o acción hubiera sido pertinente ni en aquel ni en ningún momento. Quizá solo la expectativa de muerte y juicio eterno. ¡Pero Dios se propuso redimir a la humanidad! Buscó al hombre y a la mujer, y les reveló su plan para salvarlos y, con ellos, a todos nosotros.

«Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.»

Génesis 3:15

Aunque esto fue dicho para la serpiente, Adán y Eva escucharon esta sutil y misericordiosa promesa de victoria contra la serpiente y su poder. Podemos identificar un conflicto entre la simiente de la mujer, que posteriormente se revelaría como Cristo (Gálatas 4:4) y Satanás, la «serpiente antigua» (Apocalipsis 20:2). Este conflicto implicaría una herida en la simiente de la mujer (la mordida en el talón), pero un golpe devastador y definitivo para la serpiente.

Aparentemente Adán entendió y creyó la promesa, y llamó a su mujer «Eva», que significa «vida» o «dadora de vida» (Génesis 3:20), observando la paciencia de Dios al seguir permitiendo que el ser humano siguiera multiplicándose y confiando en la promesa de Dios de un Redentor que vendría de su simiente.

El primer sacrificio

Dios el Señor hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió.

Génesis 3:21

¡Esto es increíblemente interesante! Podemos aprender al menos dos cosas de esto. En primer lugar, parece obvio que la ropa de hojas de higuera no era suficiente para cubrir el pecado de Adán y Eva. Y eso nos enseña que no hay nada que podamos hacer para cubrir nuestro pecado nosotros mismos, pues lo que hacemos después de pecar viene de la vergüenza, del remordimiento o de la confianza en nuestras propias obras (Isaías 64:6; Efesios 2:8, 9).

Lo segundo es que, junto con la revelación de Génesis 3:15, esto completa el llamado «Proto-evangelio». El vestir a Adán y Eva con las pieles de animales requirió la muerte del animal: Dios sacrificó a un ser inocente para cubrir el pecado de los primeros hombres – la primera muerte fue el primer sacrificio. Esto es consistente con la revelación bíblica, «sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecado» (Levítico 17:11; Hebreos 9:22). Este sacrificio es una imagen del sacrificio de Cristo por toda la humanidad, el «Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Juan 1:29), el que «fue sacrificado desde la creación del mundo» (Apocalipsis 13:8).

«La mayoría de los cristianos creen que se puede encontrar en la Biblia bases para la obra misionera. Pero, ¿han considerado alguna vez que la misión redentora de Dios es la base principal de toda la Biblia?»

Jonatán Lewis – Misión Mundial

El proto-evangelio de Génesis 3 nos debe hacer reflexionar respecto a varias cosas. ¿Es la Biblia sólo un manual para vivir una «vida cristiana» o es principalmente la revelación del plan de redención de Dios para toda la humanidad? Como entendimos en este estudio, posterior a la Caída, la Palabra de Dios es pertinente sólo en relación a la redención del ser humano. Sin menospreciar todos los tesoros en principios y consejos que podemos extraer de ella para nuestra vida, la Biblia es, fundamentalmente, el manual, la estrategia y el poder para la Salvación del mundo (Romanos 1:16). ¡La Biblia debe impulsarnos a evangelizar y a hacer misiones!

Dios sigue preguntándose «¿en dónde estás?», respecto a alrededor de un tercio de la población mundial. No por nada Jesús contó las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo (Lucas 15). En aquel tiempo, Jesús se las contó a los fariseos y a los maestros de la ley (v. 2, 3), esperando a que se unieran al clamor del Padre buscando a los perdidos. Ahora nosotros, los que somos nueva creación, debiéramos ser los que claman, en todas las naciones, «¡en el nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios!» (2 Corintios 5:17-20).


here BIBLIOGRAFÍA:

  • La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional. Biblica, Inc. 2015.
  • Wiersbe, W. Bosquejos expositivos de la Biblia. Editorial Caribe. 1995.
  • Henry, M. Commentary on the Whole Bible. e-Sword X. 2019.
  • Lewis, J. Misión Mundial. Tomo I. Editorial Unilit. 1990.
  • Domínguez, J. El Protoevangelio: ¿qué es y por qué es importante?. TGC – Coalición por el evangelio. 31 de julio 2015. https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/que-es-y-por-que-es-importante-el-protoevangelio/

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